Aprender Lengua de Señas Argentina (LSA) puede hacer una diferencia concreta en una consulta médica, un trámite, una compra o una charla cotidiana. En Temperley, esa idea toma forma en un taller gratuito que se dicta en el Hospital Esteves y que busca acercar herramientas básicas de comunicación entre personas sordas y oyentes.
La propuesta está a cargo de Liliana, acompañante terapéutica y docente de la Tecnicatura Superior en Acompañamiento Terapéutico del hospital. Según contó, el espacio nació para que el propio personal pudiera comunicarse mejor con personas sordas y, con el tiempo, se abrió a vecinos, estudiantes y trabajadores de distintas áreas.
Taller de Lengua de Señas Argentina en el Hospital Esteves
El taller se realiza desde hace cuatro años en el Hospital Esteves, ubicado en Garibaldi 1661, Temperley. No se presenta como un curso completo, sino como una instancia inicial para motivar a quienes participan a seguir formándose en LSA.
En los encuentros se abordan presentaciones, frases y oraciones simples, además de contenidos vinculados con la construcción, la sintaxis y la gramática de la lengua. Por allí ya pasaron médicos, psicólogos, trabajadores sociales, personal administrativo, estudiantes y vecinos.
La experiencia deja una enseñanza práctica: algunas personas que participaron luego pudieron aplicar lo aprendido en comercios, bancos, en la calle o frente a situaciones en las que una persona sorda necesitaba comunicarse. También ayuda a perder el miedo a acercarse o equivocarse.
Por qué no se trata solo de aprender señas
La LSA es una lengua con estructura gramatical propia y modalidad visoespacial. No es una traducción palabra por palabra del castellano ni se limita al abecedario manual. Aprenderla también implica reconocer la cultura y la identidad de la comunidad sorda.
En Argentina, la Ley Nacional 27.710, sancionada el 13 de abril de 2023, reconoció a la Lengua de Señas Argentina como lengua natural y originaria, además de parte del patrimonio cultural y de la identidad lingüística de la comunidad sorda.
La iniciativa de Temperley se suma a una discusión local más amplia sobre accesibilidad: en Lomas también hubo avances recientes con más de 100 rampas nuevas para mejorar la accesibilidad. Pero la inclusión no depende solo de la infraestructura: también necesita vecinos e instituciones dispuestos a comunicarse mejor.
Fuente consultada: Diario La Unión.
















